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Obesidad infantil, No siempre la cura el tiempo

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Obesidad infantil

No siempre la cura el tiempo

Es gordito porque es un niño, luego adelgazará.

Esta frecuente expresión es un signo de permisividad con la obesidad infantil. Pero lo que no se recuerda es que un niño obeso, será, sin duda alguna, un adulto enfermo. ¿Cómo evitarlo?

Por: Paola Andrea Martínez Ocampo.
Con la asesoría de Aida Lebbos Saad

Médico pediatra, directora y coordinadora de Fun 4 Fit,

Centro integral para el desarrollo de hábitos de estilo de vida saludable para niños, y Fundanatura.

Según la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia (Ensin 2010), aumentaron los índices de obesidad y sobrepeso. La obesidad creció en un 25,9% en los jóvenes entre 5 y 17 años, del 2005 al 2010.

También se encontró que 1 de cada 6 niños presenta sobrepeso u obesidad, proporción que se ha incrementado con el estrato socioeconómico y el nivel educativo de los padres.

Es decir que este problema es más frecuente en niños con padres de mayor nivel de preparación. “Esta realidad la explica la urbanización, los papás que no tienen tiempo para estar con sus hijos y la inseguridad, porque los niños ya no pueden salir libremente a la calle. Se volvieron niños de casa”, anota la pediatra Aida Lebbos.

De acuerdo con cifras expuestas por Fundanatura –dimensionando la medicina natural, esta institución sin ánimo de lucro tiene como misión ayudar al individuo a entender cómo funciona su propio cuerpo y cómo optimizar sus funciones fisiológicas a través de su alimentación, del uso de remedios naturales y de su estilo de vida–, los últimos reportes en los Estados Unidos presentaron datos que indican niveles de epidemia, con aproximadamente el 16% de los niños, de 2 a 19 años, con sobrepeso1.

Aunque las cifras son claras y se han hecho públicas, la obesidad infantil, por diferentes razones, no se ha tomado con la seriedad que debería. Lo más grave del tema es que se ha demostrado que el niño y el adolescente obeso serán, en un 80%, adultos con sobrepeso y enfermos.

La acumulación de grasa sobre las paredes de los vasos sanguíneos (ateromatosis) inicia desde la niñez, y eso hace que se disminuya el flujo sanguíneo, lo que ocasiona hipertensión arterial y problemas cardiovasculares en la etapa adulta.

A esto se le suma la relación hereditaria, pues se ha comprobado que en los hogares donde hay dos padres obesos, el niño tiene un riesgo de ser lo en un 80%; y donde hay un solo padre obeso el riesgo está entre el 40 y 48%; mientras que en los hogares con padres sin tales problemas el riesgo del menor está entre el 8 y 10%.

Al contrario de los adultos, el índice de masa corporal (IMC) de los niños es específico con respecto a la edad y al género, y se califica de sobrepeso cuando el niño se encuentra arriba del percentil 95 en la tabla de crecimiento específica a su género.

Adquirimos comportamientos. Por eso, la intervención debe ser desde la familia. Uno sirve de ejemplo. Si yo me como una manzana, el niño hará lo mismo; pero, si no hay comportamientos saludables en casa, el niño no los involucrará en su vida

 afirma la especialista.

Todo se centra en la conciencia y el autocuidado. Por tal razón, la información es la clave:

La obesidad abdominal se considera como un estado de riesgo cardiovascular. Otros riesgos conocidos son la hipertensión arterial, el síndrome metabólico y la diabetes mellitus tipo 2.

Otras condiciones de salud asociadas a la obesidad infantil y adolescente incluyen la apnea del sueño, el asma y los daños hepáticos2.

La obesidad infantil tiene sus consecuencias emocionales y psicológicas. Estos niños sufren de intimidación y burlas, tienen una baja autoestima y una pobre imagen corporal.

No solo la reducción de peso, sino el cambio de hábitos por unos más saludables, como la actividad física y la nutrición adecuada, son los que llevan a tener niños más sanos en su etapa adulta, sin riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas, respiratorias y endocrinológicas, etc.

La comida que recibimos hoy en día contiene mayores cantidades de grasas y carbohidratos. Por tanto, no es de extrañarnos que si continuamos con este tipo de alimentación, vamos a tener niveles elevados de colesterol y triglicéridos en la adultez joven y mayor.

Se ha demostrado que los niveles elevados de triglicéridos se asocian con mayor riesgo de enfermedad aterosclerótica y otros factores de riesgo vascular, como la obesidad, la hipertensión y la intolerancia a la glucosa. Por tanto, al disminuir el nivel de triglicéridos se reduce el riesgo de enfermedad.

No solo los niños que están en sobrepeso u obesidad están en riesgo de enfermedad cardiovascular, aquellos menores sedentarios también lo están.

Movimiento y buena alimentación

Cuando educamos a los pequeños de una forma amorosa y les explicamos el porqué de las cosas, con seguridad les estamos dando herramientas para que puedan tomar decisiones de lo bueno y lo malo para su salud.

Actualmente, los estudios confirman que la actividad física tiene más poder que los mismos medicamentos antihipertensivos. El ejercicio y la alimentación adecuada son la medicina preventiva por excelencia.

Los alimentos que se deben comer con precaución:

Azúcares refinados: pastelería, postres, dulces, colombinas y chocolates.
Grasas: consumir fritos en cantidades pequeñas. Tomar lácteos bajos en grasa.
Sal: se ha determinado que no se debe incluir dentro de la dieta. Es mejor usar hierbas y condimentos.
Bebidas endulzadas: los jugos de caja y las bebidas gaseosas tienen una elevada cantidad de azúcar que afecta negativamente el buen funcionamiento del cuerpo.
Comida chatarra: empacados, paquetes, enlatados son tóxicos para el organismo.

Los hábitos y comportamientos son establecidos temprano en la vida del ser humano, por lo tanto, un enfoque en comportamientos saludables es vital en promover un peso ideal.

El primer objetivo para manejar el sobrepeso debe ser la modificación de la dieta y el aumento de la actividad física. Es importante tomar en cuenta que, además del control del consumo de calorías, la calidad de la alimentación es supremamente relevante considerando el rol primordial de los micronutrientes en la fisiología.

Adicionalmente, se recomienda el uso de suplementos dietarios para promover la rehabilitación del metabolismo hacia un peso ideal y la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Los padres, cuidadores, maestros y miembros de la comunidad pueden fomentar una alimentación saludable y hábitos de ejercicio físico con el fin de lograr mantener en los niños un peso saludable.

Los mitos más riesgosos:

1 El niño es gordito porque está sano. Se come todo y repite, es muy saludable. Falso.
2 Está gordo, pero con el crecimiento adelgazará. Falso.
3 Si haces la tarea, te compro la hamburguesa. Error. No se debe utilizar la comida como premio o castigo.
4 El niño no hace ejercicio, pero lo hará cuando sea grande. Falso. Al menor que no hace ejercicio se le dificultará incluirlo en su edad adulta.
5 ¿Para qué me complico haciéndole la compota o el jugo si ya los venden? Error. Los niños menores de 12 meses no deben consumir jugos a los que se les deba agregar azúcar; es preferible picar o rallar la frutas y dárselas a comer en forma de compota o papilla sin la adición del endulzante.

1. Ogden CL, Carroll MD, Flegal KM High body mass index for age among US children and adolescents, 2003-2006. JAMA 2008;299(20):2401-5.
2. Centers for Disease Control and Prevention. Overweight and obesity. Consequences. 2009. Retrieved February 27, 2009 from.

 

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