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Nutrición al Día

Las 10 acciones para ‘recuperarse’ de la resaca

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Sin duda el remedio más efectivo para evitar el malestar después de la jornada de festejo es no beber alcohol y si lo hace realizarlo con moderación y atento a una recomendación fundamental: cualquier tipo de bebida alcohólica, incluidas las de baja graduación, genera efectos nocivos que pueden llegar a ser graves, según quién beba y cuánto ingiera.

Los últimos días o los primeros de cada año suelen ser motivo de reunión y de agasajo, escenarios de celebración y encuentros donde no faltan los excesos, incluido el consumo de alcohol. Según la Secretaria Distrital de Salud de Bogotá, en la víspera de Año Nuevo las intoxicaciones etílicas pueden incrementarse hasta en un 300%.

No hace falta llegar a esos extremos para conocer las consecuencias del alcohol. Entre comidas de trabajo, reuniones con amigos y encuentros familiares, durante estos días es frecuente beber de más, pasarse con las copas y acabar con dolor de cabeza, náuseas, pesadez o dolor de estómago, síntomas de la resaca.

La gravedad de la resaca de alcohol se relaciona con la inflamación inducida por las impurezas de la bebida y los subproductos del metabolismo del alcohol. “Para evitar grandes perjuicios conviene no ingerirlas con el estómago vacío. Cuanto más lleno esté, más tardará el alcohol en llegar a la sangre”, explica el toxicólogo Camilo Uribe.

En el alimento está la cura

A continuación se presentan 10 consejos nutricionales para aliviar la tristemente célebre resaca:

1. Evite el alcohol: el único método infalible para no padecer las resacas es abstenerse de beber alcohol; sin embargo puede que en estas fechas esto sea un objetivo difícil de cumplir, por ello, lo mejor es limitar su consumo al mínimo y buscar otras alternativas para disfrutar de las celebraciones, como los cocteles sin alcohol.

2. Consuma complementos nutricionales: la evidencia científica no ha determinado con exactitud la eficacia de las curas que impone la tradición popular o los remedios caseros para afrontar las resacas; sin embargo, algunos complementos ayudan a reducir síntomas específicos, como el dolor de cabeza o el vómito. Tenga en cuenta que estos no son eficaces para atenuar la somnolencia y la fatiga.

3. Depure el hígado: algunos alimentos acentúan la función desintoxicante de este órgano y favorecen su recuperación tras un día de excesos. En este grupo figuran los vegetales verdes y con ligero sabor amargo, como la alcachofa, la achicoria, la endivia, el cardo, la escarola, el brócoli y el rábano.

4. Especifique una dieta: lo que coma no puede, por sí mismo, evitar una resaca o curarla, pero una adecuada selección de alimentos sí puede servir de ayuda para mitigar las molestias. Estos alimentos deben ser poco exigentes con el hígado y la vesícula, los órganos que se encargan de digerir las grasas.

5. Coma sano: prefiera las cocciones al vapor, los estofados de verduras a fuego lento y hervidos y las preparaciones a la plancha.

6. Opte por las frutas frescas: se pueden combinar y alternar con frutas asadas o en compota, muy suaves para la función digestiva. Algunas ideas son la compota de manzana y zanahoria, las manzanas asadas o las peras cocidas.

7. Desayune liviano: el mejor alimento para una mañana de resaca debe ser ligero, nada copioso y sin condimentos. Es preferible beber una infusión o un té verde en lugar de café.

8. Ingiera cereales: las comidas y las cenas deben componerse de cereales (arroz, pasta, cuscús, etc.,) mezclados con verduras de hoja verde (espinaca, apio, acelga) y de raíz (geminados como las raíces chinas).

9. Incluya vitaminas: las B1, B6 y B12 y la C intervienen en el ciclo de metabolización del alcohol. Aunque su eficacia para “curar” la resaca no está demostrada desde el punto de vista clínico, el aporte extra de estas vitaminas antes y después de los excesos con el alcohol sí puede servir de atenuante de los desagradables síntomas. Por eso un rico jugo de naranja alivia, sin duda.

10. Tome caldos y consomés: estos líquidos que resultan de la cocción de las verduras y proteínas de carne o pollo, son indicadas para la recuperación hepática. Se pueden tomar entre horas a modo coadyuvante del tratamiento convencional, al igual que los licuados depurativos que se elaboren con hortalizas o mezclados con frutas. Desde un jugo de hortalizas verdes, uno de manzana y zanahoria, o de apio y manzana en forma de sopa fría, hasta un diurético caldo de apio y cebolla.

Recuerde, además, que para disfrutar y estar feliz no necesita embriagarse. ¡Es cuestión de actitud!

Más información
www.consumer.es

 

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