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En el Horizonte

Koralia: El ‘cielo’ en el Caribe colombiano

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Koralia
El ‘cielo’ en el Caribe colombiano

A poco más de una hora de Santa Marta y quince minutos del Parque Tayrona está Koralia, una reserva natural ideal para relajarse y disfrutar de la fauna y flora colombiana.

El paraíso está en Colombia, o por lo menos esa es la percepción de los visitantes de Koralia, un lugar donde el tiempo se detiene.

Queda muy cerca al único nevado del planeta ubicado en un litoral: la Sierra Nevada. En Koralia el sol brilla mientras el silencio y la brisa en la inmensidad de las playas solitarias –40 kilómetros–, elevan el espíritu, en un encuentro único con la fuerza de la naturaleza y la biodiversidad.

El sitio es privilegiado y no en vano muchos aseguran que es un “pedazo de cielo”, un “paraíso de arena”, un encuentro de mar y agua dulce, pues allí la Sierra Nevada y sus ríos van en dirección al mar, y la gama de colores que ofrece esta reserva natural pasa de matices verdes a tonos rosa, naranja y amarillo.

Desde la comodidad de su suite, es posible apreciar panorámicamente la riqueza de la fauna que habita el lugar, que permite ver a las tortugas, mientras desovan para darle paso a la siguiente generación, cerca de las iguanas y las aves.

Solo hay que agudizar los oídos para observar, o cerrar los ojos para escuchar las olas, las caracolas marinas, el aleteo y el canto de las aves.

Ambiente mágico

El catálogo virtual del hotel explica algo de la magia de su ambiente que le da un estilo propio, la decoración natural, que es el resultado de un proceso de fusiones de maderas, palmeras y otros elementos que se combinan con mampostería mediterránea.

Los muros surgen de los límites del espacio interior y se pierden en el paisaje conduciendo la mirada hacia el Caribe

describe.
En cada espacio, pasillo o suite, la decoración se integra con elementos de arte étnico: asiático y latinoamericano. Las habitaciones evocan ambientes hindúes, chinos, con velos, flores y sensualidad.

Un lugar bien pensado

Lo cierto es que el hotel es el reflejo de su propietaria, Patricia Nieto, heredera de una familia experta en el negocio, quien luego de recorrer el mundo decidió radicarse en esta reserva natural. Su casa de playa se convirtió en el lugar preferido de amigos y familiares hasta transformarse en un hotel con capacidad para 65 personas con una zona de camping para 60 más.

Yo nací en un hotel y crecí en muchos más, pero el Koralia es el resultado de 30 años de viajes

evoca.

De su historia en Asia, Patricia Nieto trajo el amor por el budismo. De hecho, ofrece entrenamiento en yoga. Ofrece un menú variado de terapias: masajes, hidroterapia, acupuntura, herboristería, baños de flores, ornitología, medicina natural y con terapia neural, entre otras opciones.

La nutrición es para el Hotel Koralia una combinación de lo saludable con lo gourmet. Ofrece abundantes frutas y vegetales de la huerta, lo mejor de las recetas caribeñas, cocina mediterránea y asiática, y comida de mar.

Y si los huéspedes prefieren la dieta vegetariana, el menú está a la orden del día.

Las suites son refugios para el descanso en un lugar que fue concebido en el respeto e integración al movimiento de conservación y protección de la biodiversidad de la Sierra.

Ante la rica biodiversidad se organizan permanentes excursiones a las diferentes reservas naturales y parques nacionales, que abarcan playas, ríos y resguardos indígenas como el de los Kogüis, así como una de las mejores experiencias para los amantes de la fauna.

Definitivamente, se trata de otro gran destino del Caribe, alejado del bullicio y que promueve el contacto auténtico con la naturaleza.

 

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