Hablemos de Homeopatía
Hablemos de homeopatía
¿Qué es homeopatía?
La homeopatía (del griego μοιος homoios, “similar” y πάθος pathos, “sufrimiento”) es un sistema terapéutico aplicable a todos los seres vivos, cuyo objetivo es el restablecimiento de la salud de manera integral.
Fue descubierta por el doctor Samuel Hahnemann (médico alemán) en 1755, y se sustenta en la ley de la similitud. Su principio radica en la curación de enfermedades a través de la administración de sustancias altamente diluidas que producen síntomas semejantes.
Es por esto por lo que la homeopatía considera al paciente de forma integral y entiende la enfermedad como un desequilibrio del organismo que se manifiesta en diferentes órganos con síntomas específicos.
Así, la homeopatía tiene en cuenta tanto la enfermedad que aqueja al paciente como su temperamento, sentimientos, ideas, etc. de modo que el tratamiento homeopático se prescribe individualmente para cada paciente, y sus principios intentan una aproximación holística a la salud: la integración del individuo con la naturaleza, el equilibrio individual.
¿Hay diversos tipos de homeopatía?
Sí, existen distintas escuelas de homeopatía, entre las cuales se destacan la escuela unicista (que prescribe un solo medicamento), la escuela pluralista (que prescribe más de un medicamento a la vez), y la escuela complejista (que prescribe mezclas de medicamentos). Esta última ha desarrollado fórmulas de venta libre que se consiguen fácilmente alrededor del mundo.
¿Qué es el remedio homeopático?
Es el medicamento preparado a partir de sustancias de origen vegetal, animal o mineral, las cuales son sometidas a un cuidadoso procedimiento de dilución y sucusión (agitación por golpes firmes y secos). Las diluciones de estas sustancias vegetales se realizan siguiendo las pautas establecidas por las farmacopeas homeopáticas (códigos oficiales de preparación de los medicamentos) y se denominan potencias.
Existen diferentes tipos de potencias: decimal, cuyo símbolo es D o X, y puede estar acompañado de una H (DH), que significa que la dilución se hizo según las pautas establecidas por el Dr. Hahnemann; centesimal, cuyo símbolo es C o CH; cincuentamilesimal, cuyo símbolo es LM y fue la última creación del Dr. Hahnemann; y la potencia korsakoviana, cuyo símbolo es K.
En la etiqueta del medicamento, siempre se escribe en latín el nombre de la sustancia vegetal de la cual se extrajo, seguido de la potencia en la cual se despacha, con sus siglas correspondientes, así, por ejemplo:
• Nux vomica 6 DH (Nux vomica a la decimal Hahnemaniana)
• Árnica montana 30 CH (Árnica montana a la 30 centesimal Hahnemaniana)
• Lycopodium clavatum 6 LM (Lycopodium clavatum a la sexta cincuentamilesimal).
La etiqueta del medicamento homeopático, por lo general, no lleva prospecto (síntomas, posología, etc.), salvo en el caso de aquellos medicamentos complejos que están diseñados para venta libre y pueden ser automedicados, puesto que frente a una misma enfermedad las personas reaccionan de forma distinta, aunque manifiesten síntomas comunes.
Por ejemplo, dos niños afectados por sarampión presentan en común fiebre, erupción, lagrimeo, etc., pero su actitud ante la afección varía: puede ser de agitación o calma, presencia o ausencia de sed, sudoración o no… Por esto, el paciente es estudiado en forma individualizada para poder darle el medicamento a su medida.
¿Es lo mismo homeopatía que medicina natural?
No, la homeopatía se rige por la ley de la similitud, y las demás terapias llamadas naturales no necesariamente. Veamos algunas definiciones de las terapias naturales:
• La fitoterapia es el empleo de plantas medicinales.
• La aromaterapia es el empleo de aceites esenciales.
• La oligoterapia es el empleo de oligoelementos.
• La terapia floral es el empleo de esencias florales.








