¿Evento traumático? Ayúdese o busque ayuda. No se deje vencer

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Ser víctima de un secuestro, una pérdida familiar, un desastre natural, un accidente de tránsito o una agresión física son situaciones de alto impacto repentinas y por lo general violentas, que representan una amenaza para la vida. Aunque en muchos casos no dejan señales visibles de daño físico, se reflejan posteriormente en expresiones de inestabilidad emocional severa.

Cuando una persona vive un evento traumático el temor, la tristeza y otros síntomas de depresión aparecen, causan dolor y recalcan la situación vivida. Sin embargo, es importante tener en cuenta que este tipo de emociones son normales y no llegan a ser trastornos mentales.

El 95% de las personas que experimentan un evento traumático no llegan a desarrollar estrés postraumático crónico, lo preocupante es cuando estos síntomas se mantienen durante meses e interfieren con la vida y funcionamiento cotidiano de las personas.

Sensaciones que marcan

Después de un evento traumático, las reacciones más comunes incluyen:

  • Incredulidad (negación) y choque emocional
  • Tensión e irritabilidad
  • Temor y ansiedad sobre el futuro
  • Dificultad para tomar decisiones, incluso las más sencillas
  • Pérdida de interés en actividades cotidianas
  • Pérdida del apetito
  • Pesadillas y pensamientos recurrentes sobre el evento vivido
  • Ira, cólera
  • Consumo (o aumento de consumo) de alcohol y otras drogas
  • Tristeza, desgano, falta de motivación
  • Sensación de no poder hacer nada para mejorar la situación.
  • Llanto
  • Problemas para dormir
  • Dolores de cabeza, espalda y problemas estomacales
  • Problemas para concentrarse 

Una sanación natural

Existen terapias con las cuales la propia víctima del estrés postraumático puede llegar a la sanación de manera individual y efectiva:

Cuídese a sí mismo: aliméntese adecuadamente, haga ejercicio, duerma lo suficiente, descanse cuando lo necesite, mantenga su rutina.

Trate de mantenerse en contacto con otras personas: no se aísle de los demás. Pase tiempo con sus seres queridos y procure, dentro de lo posible, llevar una vida social normal.

Evite consumir alcohol y otras drogas: a largo plazo, el consumo de sustancias adictivas como el alcohol y otras drogas solo lograrán intensificarle los niveles de estrés.

Adáptese a la situación: aprenda a convivir con las imágenes, lugares y personas que le recuerdan el trauma, asimile poco a poco las situaciones causantes de esas emociones.

La ayuda del especialista

Acudir terapia con un profesional entrenado y especializado en temas de salud mental y emocional, es necesario cuando las personas no logran manejar por sí solas ni con ayuda de sus seres queridos las lesiones emocionales y físicas que puede dejar una situación traumática.

Cuando esto sucede el estrés puede agravarse y en muchos casos las personas pueden sentirse constantemente nerviosas o tristes, afectando con ello sus relaciones interpersonales y hasta su rendimiento en los estudios o en el trabajo.

“El apoyo profesional puede ayudar a niños, adolescentes y adultos a aliviar el estrés y el impacto emocional causados por el trauma; el tratamiento para los menores es distinto al de los adultos, pero ambos conducen a reinterpretar de la mejor manera el evento traumático que les afecta”, concluye Eparquio Delgado, psicólogo y director del Centro Psicológico Rayuela, en España.

Más información
www.centrorayuela.com

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