El ejercicio, con poder preventivo y curativo

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El ejercicio, con poder preventivo y curativo

Las más recientes investigaciones indican que el deporte tiene un amplio poder antiinflamatorio, que mejora la presión sanguínea y despierta los ‘genes cavernícolas’. Beneficios que resultan ideales para todos, pero, especialmente, para los hombres.

 POR: PAOLA ANDREA MARTÍNEZ

CON LA ASESORÍA DE CARLOS ALEJANDRO LÓPEZ, MD*

 Los hombres, desafortunadamente, tienen más impacto en las enfermedades degenerativas, de tal manera que se puede hablar de una relación de tres hombres por una mujer. Esto significa que tienen mayor riesgo de sufrir infarto, hipertensión, diabetes, síndrome metabólico y muerte súbita, entre otros cuadros clínicos.

La razón principal es el estrés al que se ven sometidos, además de los hábitos de vida que llevan, pues las mujeres tienen más acceso a una alimentación saludable y suelen hacer más ejercicio que ellos, según explica el doctor Carlos Alejandro López Alban, especialista en Medicina del Deporte y fundador del Centro para la Investigación en Salud y Rendimiento Humano, de Cali.

Este experto habló con Equilibrium ¾medicina biológica y natural¾ sobre los resultados de las más recientes investigaciones en materia de deporte y su impacto en la salud corporal y emocional.

Para empezar, hay que aclarar que el cuerpo se inflama por muchas razones: infecciones, fatiga prolongada, mala alimentación, consumo de cigarrillo y falta de sueño. Al respecto, uno de los más importantes descubrimientos señala que el deporte es el elemento existente con mayor poder para superar las inflamaciones.

Esto se debe a que las citoquinas (proteínas que regulan la función de las células que las producen y son las responsables de la comunicación intercelular) inhiben o aumentan el poder inflamatorio.

Y en este sentido, el deporte, según se ha establecido, es el único “medicamento”, por encima de todos los fabricados, capaz de estimular positivamente el sistema inmunitario, que es el que controla las citoquinas, lo que lleva a reducir las inflamaciones.

 En particular, el ejercicio lograr inhibir una citoquina fundamental conocida como el “factor de necrosis tumoral alfa”, una sustancia química que es liberada por las células del sistema inmune e interviene en la inflamación, la destrucción articular, las enfermedades degenerativas y el cáncer.

 Este factor de necrosis tumoral, a su vez, inhibe los Glut-4, que son los encargados de hacer que el azúcar entre en las células para que sirva de combustible y así evitar la aparición del síndrome metabólico (alteraciones de la captación de azúcar de las células –ver recuadro–).

Esto significa que, cuando el factor de necrosis tumoral está activo, el azúcar no entra a la célula y, por ello, las personas pueden desarrollar hipoglucemias y diabetes, lo que se denomina resistencia a la insulina, que es propia del síndrome metabólico.

Impacto en la salud circulatoria

Fuera de estos resultados, los estudios más recientes también hablan del beneficio que tiene la actividad física sobre los vasos sanguíneos y la función del hígado, pues es la única capaz de modular, de modo natural, en el hígado, la producción de la grasa protectora llamada HDL o lipoproteína de alta densidad, la cual protege de la arterioesclerosis.

Hoy se sabe que una arteria que no se estimula con ejercicio es capaz de alterar los flujos de la sangre, afectando la salud de una persona. “Cuando, por alguna razón, el organismo encuentra una obstrucción en su circulación, se forma un flujo turbulento.

Esto hace que en algunas zonas del vaso sanguíneo se aumente la presión de la sangre, pero en otras no. Donde no existe presión sanguínea, la célula no recibe ese estímulo y se daña, favoreciendo la arterioesclerosis”, asegura el doctor López.

Todo esto significa que el ejercicio beneficia la presión arterial aun cuando exista algún grado de obstrucción.En sí, quien no hace ejercicio logra que su endotelio (tapiz interior de los vasos sanguíneos).

Envejezca más rápido, lo cual resulta perjudicial, ya que la disfunción endotelial es la responsable de numerosas enfermedades como la hipertensión arterial, la trombosis, la vasculitis y las hemorragias, además de la arterioesclerosis.

 El deporte y los genes

En otro de los descubrimientos más llamativos, se ha encontrado que el ejercicio parece despertar los llamados “genes cavernícolas” en el sistema genético o en el ADN. Como lo explica el doctor López:

estos genes son aquellos que tenían los antepasados o ancestros, personas que vivían en constante movimiento, por lo que gozaban de gran estado físico y eran más longevos; de hecho, ellos solían morir no por el deterioro del envejecimiento, sino por infecciones. Pero, si en su época hubiese existido un saneamiento ambiental, sus genes les habrían favorecido la longevidad, pues estos hacen más eficiente el cuerpo.

 En definitiva y como lo demuestran las investigaciones, el ejercicio es uno de los más potentes medicamentos, porque previene, cura y rehabilita. “Nos permite evitar que la gente muera o sufra invalidez prematura, disminuye los costos por enfermedades crónicas y reduce la incapacidad. El ejercicio debe ser el medicamento de elección de todos los días”, concluye el especialista.

 Las nuevas técnicas

Siendo conscientes de que el deporte no es solo diversión o una manera de mantenerse en forma, sino un tratamiento indispensable para mantener la salud, es importante aprender a tener rutinas diarias de ejercicio.

 La tendencia habla de hacer entrenamientos de intervalos, en los que se ejercite el cuerpo a una intensidad relativamente alta y en corto tiempo.

Los mejores estímulos –manifiesta el entrevistado– son de 15 segundos de actividad con una recuperación de 1 minuto y que comprometan todas las partes del cuerpo, especialmente la musculatura.

 En este sentido, aunque no se desecha la idea de hacer ejercicios más largos y menos intensos (como caminar); es necesario empezar a considerar la fuerza muscular, que es vital en la vejez. Hay que fortalecer los grupos musculares para estimular el corazón y mantenerlo sano.

Afortunadamente, estas nuevas opciones de entrenamiento –rápidas y de ejercicios intercalados– ofrecen grandes beneficios para personas que, como los hombres, no gozan de tanto tiempo libre, pero que quieren cuidar su salud.

 El síndrome metabólico

Teniendo en cuenta lo esencial que es evitar el síndrome metabólico, las personas deben aprender a reconocer sus signos y síntomas de aparición para poder darle otro curso a la enfermedad.

En primera instancia, hay que observar si existe un aumento en el perímetro de la cintura (no debe ser mayor de90 cmen hombres y mayor de 95 en mujeres), hay que revisar cómo están los triglicéridos (mayor a 150 mg/dl en sangre) y si existe una disminución del HDL (colesterol bueno < 40 mg/dl). Así mismo, es necesario analizar si existen trastornos del azúcar (una cifra mayor a 100 en ayunas) y si hay hipertensión arterial.

 * Carlos Alejandro López Alban, especialista en Medicina del Deporte, magíster en Salud Pública y magíster en Medicinas Alternativas y Complementarias con énfasis en Osteopatía y Quiropráctica; fundador del Centro para la Investigación en Salud y Rendimiento Humano, de Cali.

Mas Información
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