El ‘amor eterno’ sí existe

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El truco para lograr relaciones duraderas y evitar que se acabe el romance está en dosificar el amor. Así lo señala el psicólogo e investigador Rolando Díaz Loving, quien describe que el amor es, al mismo tiempo, una posibilidad biológica humana y una elaboración cultural sobre cómo entendemos esas necesidades naturales.

“Biológicamente estamos inclinados a relacionarnos con muchas parejas, pero culturalmente se nos dice que lo adecuado es la monogamia, por lo que es necesario replantear nuestra manera de entender qué es una pareja”, añade el académico, con ocasión de la celebración del día del Amor y la Amistad en algunos países del mundo.

“Y vivieron felices para siempre…”

Esta frase de cuento con final feliz es posible si las personas tienen la capacidad de mantener una relación que incluya intimidad, pasión y compromiso a largo plazo.

La ‘relación perfecta’ es posible si cada cual tiene un concepto clave para entender cómo debe ser la unión de pareja. “Se nos ha dicho que la longevidad es distintivo de la calidad de una pareja, pero lo cierto es que encuentros tan encendidos como se describen en novelas y películas no pueden seguir con el mismo ímpetu indefinidamente, así que para generar vínculos duraderos es necesario dosificar la pasión y el romance. Es así como la gente llega a los 80 años y aún desea tomarse de la mano o anhela reencontrarse tras haber resuelto otras cuestiones de la vida”.

Reinventar el amor

Es importante entender que en el transcurso del tiempo el amor debe transformarse en otro sentimiento y para dar aliento a ese lazo tan cambiante, lo que se suele hacer es añadir elementos como:

  • Intimidad
  • Conocimiento del otro
  • Voluntad de brindar apoyo
  • Honestidad mutua

“Lo ideal sería que, en vez de caer en el caos se determinara desde un principio si la persona por quien se siente atraído o atraída tiene inclinaciones afines a las suyas y plantearle sin miedo: “estas son mis necesidades y gustos, ¿cuáles son los tuyos?”.  Con este punto de partida se da un importante paso, libremente y sin engaños a la estabilidad de la pareja y su permanencia en el tiempo”, agrega el psicólogo.

Los momentos del amor

Es evidente que este proceso tiene periodos cronológicamente cuantificables. Los especialistas coinciden en afirmar que:

  • El ‘flechazo’ es rápido e intenso.
  • El desenamoramiento es lento y más sosegado, y detrás de esto hay razones biológicas.

Estas últimas se sustentan en la necesidad de reproducción y protección del ser humano; así se explica por qué las parejas, incluso a veces contra todos los pronósticos, se mantienen juntas.

El enamoramiento: los psicólogos evolutivos sugieren que esta etapa dura de tres a cuatro meses. En este lapso, neurotransmisores como dopamina, endorfinas y oxitocina mantienen a los sujetos en euforia el tiempo necesario como para que los encuentros sexuales sean ideales.

El apego: a la etapa de enamoramiento le sigue un periodo de apego de dos o tres años, favorecido por la serotonina que promueve estados de ánimo más reposados en los que se brinda una compañía mutua entre hombre y mujer y estos, a su vez, brindan compañía a los posibles hijos que pudieron haber llegado.  

Sin embargo, el especialista Díaz confirma que la existencia humana no se rige por guiones o esquemas, y existen personas que permanecen juntas por mucho tiempo, mientras que otras lo hacen por apenas días, pues además de las tendencias dictadas por la naturaleza prevalece una inmensidad de factores culturales que determinan el comportamiento.

Más allá de la biología

Si en cada vínculo de pareja hay una serie de instintos repetitivos, inevitables y, además, explicables por la ciencia, la pregunta que surge es ¿en realidad existe el amor?

En definitiva sí, concluye Díaz Loving: “La biología solo nos da parámetros de comportamiento, o sea, nos dice qué es y qué no es factible; pero el amor va más allá, porque al mismo tiempo que es una posibilidad de la naturaleza humana, es una elaboración cultural de cómo entendemos esas necesidades para, a partir de ahí, elaborar algo diferente con ellas.

Más información
www.dgcs.unam.mx

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