Dele buena energía a sus emociones

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La medicina tradicional china describe la existencia de siete  estados de ánimo en las personas, los cuales definen sus comportamientos y actitudes. Cada una de esas condiciones son normales hasta cuando los excesos de una emoción llevan al estrés.

Felicidad, ira, preocupación, soledad, pena, miedo y pánico, son expresiones humanas, naturales y únicas. Saber controlarlas es fundamental para evitar las enfermedades. El cuerpo humano es un microcosmos que debe vibrar armónicamente con el macrocosmos en donde vivimos. La energía fluye por nuestro cuerpo y un desequilibrio energético deriva en una enfermedad.

El médico holístico César Ramírez explica que cuando una persona se asusta, el CHI (energía) del corazón se desordena, causando palpitaciones, insomnio, ansiedad y hasta trastornos mentales, es decir, lo que se conoce como el caos.

Las expresiones del CHI

Los puntos energéticos en el cuerpo se denominan chakras y funcionan como auténticos enchufes que proporcionan energía a los órganos; su correspondencia en la medicina occidental serían las glándulas endocrinas. Cuando un chakra se bloquea deja de circular energía y por lo tanto sobrevienen las complicaciones físicas o emocionales. Cada ser humano es único y la energía que irradia también lo identifica y lo define. Conocer su CHI y los meridianos energéticos es vital para entender, asimilar y recuperar el estado de ánimo.

Felicidad: una excesiva manifestación de alegría puede alterar las vibraciones energéticas del corazón; regular las emociones positivas es una recomendación para proteger el CHI.

Pena o tristeza: con excesiva pena, la persona tendrá la voz baja, no será capaz de hablar con fuerza, se tornará depresiva, sentirá opresión en el pecho y le faltará el aliento; lleva a la desaparición del CHI, y disuelve y afecta la energía del pulmón. La insuficiencia del CHI producto de la tristeza se manifiesta con síntomas de disnea, cansancio y depresión.

Preocupación: esta condición lleva a un CHI pesimista, sin ánimo, sin visualización de futuro y conduce al caos espiritual. El CHI afectado por esta condición produce cansancio y en algunos casos, falta de apetito. Las preocupaciones provocan ardores estomacales (asociados con gastritis), eructos y náuseas. Este bloqueo energético causa síntomas de ansiedad, disnea y rigidez de los hombros y el cuello.

Miedo: la sensación de miedo excesivo provoca palidez, mareo e incluso puede desencadenar un colapso, que se manifiesta a través de incontinencia urinaria. El miedo conduce al CHI hacia abajo y daña los riñones.

Ira: consigue ascender la energía y afectar el hígado; provoca muchos síntomas y signos que se manifestarán en la parte alta, es decir en la cabeza y en el cuello (cefaleas, mareos, enrojecimiento de la cara). Al estancarse la energía del hígado pueden afectarse también el estómago y el bazo.

Soledad: el aislamiento social produce inflamación, estimula la infección por virus e inhibe el sistema de defensa. Por eso el bloqueo del CHI por soledad está normalmente ligado con un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, enfermedades virales y cáncer.

Estimule su energía

La medicina natural propone estimular los meridianos de la energía por medio de un sencillo ejercicio de ‘pendulación’, el cual dispara de manera positiva puntos clave del organismo, ubicados en el corazón, el pericardio y en los brazos. Estos se encargan de nivelar el estado emocional.

“Este ejercicio también flexibiliza las vértebras del cuello y la espalda, lugares donde se estanca la energía y se produce tensión”, anota el médico holístico.

¿Cómo hacerlo?

Reactivar su energía requiere pautas sencillas. El ejercicio del péndulo se realiza de la siguiente manera:

  1. Relájese.
  2. Separe los pies a la anchura de los hombros y coloque las rodillas rectas.
  3. Doble la cintura hacia adelante hasta que la espalda quede más o menos paralela al suelo.
  4. Descuelgue, sin tensión y hacia abajo, brazos y manos.
  5. Relaje el cuello y deje colgar la cabeza también.
  6. Utilice únicamente los músculos de las caderas y la parte inferior de la espalda.
  7. Gire el tronco de un lado a otro de manera que los brazos y la cabeza oscilen como un péndulo.
  8. Haga 15 giros de 180 grados de un lado a otro con los ojos entrecerrados.
  9. Finalice el ejercicio dejando de impulsar el tronco y permita que el ‘péndulo’ se detenga gradualmente hasta que las manos vuelvan a quedar colgando en reposo.
  10. Repítalo dos o tres veces por día.

Más información
www.medicinachinayogaperu.com
saczeta@hotmail.com

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  • Jose Bruno

    07-junio-2014

    Me gusta su pagina.solicito mas informacion

    Responder

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