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Cuando los órganos piden el equilibrio corporal

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Atender los síntomas que su organismo le manifiesta es la mejor manera para prevenir las enfermedades. Diversos signos le pueden dar a entender cómo está funcionando su cuerpo. Con la asesoría del doctor Baltazar Guerrero, epidemiólogo especialista en terapias alternativas y farmacología vegetal, le damos algunas pautas para su autocuración y su equilibrio corporal y emocional.

El organismo es sabio y le habla cuando algo no está bien. Aprender a reconocer los mecanismos de ‘limpieza’ que se activan de manera natural es fundamental para no interferir en su proceso de defensa. “Eso significa que es necesario aprender a respetar los ciclos biológicos, escuchar lo que el cuerpo quiere decir y no tratar de controlar los procesos internos con ‘ayudas’ externas como la automedicación”, anota el médico alternativo.

Lo primero por revisar es su estilo de vida, con el fin de evaluar si su organismo se encuentra en perfecto equilibrio funcional y metabólico, tanto a nivel micro (celular) como macro (sistémico). Varios modelos médicos han trabajado este concepto:

La medicina tradicional china: el equilibrio es la paridad que debe existir entre las dos fuerzas de la vida, el yin y yang; esta milenaria filosofía de sanación basa sus preceptos en el equilibrio de cinco movimientos u órganos representados por los cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua. Además estudia el equilibrio de la energía del cuerpo llamado Qi, que circula por los meridianos o canales existentes y que es llevada a cada célula por la sangre (xue).

La medicina ayurvédica: esta disciplina, originaria de la India define el ayur como “longevidad y vida” y veda como el conocimiento. Por lo tanto, es la ciencia de la vida, en la que se busca la salud por medio del equilibrio de la energía corporal y de la armonía entre el macrocosmos y el microcosmos, representado en cinco elementos (éter o espacio, aire, fuego, agua y tierra).

El punto de partida para intervenir

“Cuando se altera el equilibrio del organismo aparece una serie de signos o síntomas que se conocen como estado “pre-patogénico”, es decir, antes de la enfermedad, y son el punto de partida para hacer intervenciones médicas defensivas y oportunas que permiten al organismo autorregularse antes de la aparición de una patología severa. Eso es lo que se conoce como medicina preventiva”, explica el doctor Guerrero.

‘Alternativas’ para prevenir

La medicina alternativa, que incluye la medicina china, la ayurvédica y modelos más recientes como la homeopatía y la homotoxicología, describe los signos y síntomas que se deben tener en cuenta:

En la lengua: en ella están representados órganos vitales como el corazón, los pulmones, los riñones, el hígado y el bazo, entre otros. Por ejemplo, tener una lengua cuya punta (sitio donde se ubica el corazón) esta inflamada, roja e irritada, expresa que el corazón está afligido, impaciente, sobrecargado, con angustias.

Cuando se observan las huellas de los dientes en el margen de la lengua, se interpreta que existe una deficiente absorción intestinal y un inadecuado funcionamiento del bazo.

La lengua debe estar recubierta de una fina capa de secreción (saburra). Lo normal es que esta capa sea delgada, de color claro y sin olor. Cuando el cuerpo está sometido a situaciones de toxicidad celular esta saburra puede volverse más espesa, más oscura o más amarilla. Esto indica que es necesario hacer un proceso de limpieza hepático y gastrointestinal.

En los labios: tener labios tersos, brillantes, carnosos y húmedos dice que el cuerpo está en equilibrio. Si al contrario, lucen secos, fisurados, inflamados, pálidos o morados, significa que hay alguna alteración interna. El centro del labio inferior representa el estado de los intestinos. Un punto café pálido en ese lugar indica una mala digestión o la presencia de parásitos.

El sudor: es un mecanismo de autorregulación corporal. Siempre debe ser claro y en una cantidad uniforme. Cuando hay esfuerzo físico es normal que se produzca más sudor; el olor no debe ser penetrante ni fuerte y la viscosidad debe ser neutra. Tener un sudor muy pegajoso, abundante, profuso, de color y turbio con un olor fuerte e incómodo, indica una sobrecarga del organismo. Las temperaturas extremas en el cuerpo (calor o frío), sin motivo alguno, manifiestan un desequilibrio energético y molecular.

El pulso: en la medicina alternativa, la medición de este signo vital sirve para entender el proceso de la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas. Para la medicina tradicional china, en la mano derecha se percibe la energía del pulmón, del bazo y del riñón. En la mano izquierda se siente la energía del corazón, del hígado y del otro riñón. Si el pulso es débil, muy espaciado y lento se interpreta como una deficiencia. Pero si es muy rápido, saltón, fuerte y duro es porque hay un exceso. Mecanismos de respiración consiente o controlada, como el pranayama o el Tai Chi ayudan a regular el pulso.

La orina: con este desecho corporal el organismo también manifiesta su estado de equilibrio. La orina, debe ser de color ámbar y tener un olor particular; debe ser muy limpia, sin residuos o sangre, y no debe provocar molestias durante la micción. Esto demuestra equilibrio en el proceso de absorción y excreción celular y una buena energía a nivel del elemento agua, que representa la salud de órganos como riñones, vejiga, hígado, huesos, cerebro, sistema nervioso central, órganos de reproducción y audición.

La materia fecal: es el proceso final de la digestión. Las heces deben ser de consistencia blanda, sólida, con forma cilíndrica y de color pardo o marrón. Cualquier cambio en sus características significa alteraciones orgánicas o sistémicas. La presencia de moco o sangre manifiesta un proceso inflamatorio e infeccioso a nivel gastrointestinal. Si el color es blanco-grisáceo puede existir una afección en el hígado y la vesícula biliar. Y si es rojizo quiere decir que contienen sangre, bien sea por un tumor o por hemorroides. 

Consejos finales

  • Mantener una dieta natural, rica en verduras, frutas y agua, pero baja en azucares, sal, irritantes, conservantes y aditivos.
  • Aprender a vivir de forma tranquila y sin excesos. Para ello pueden ser útiles los métodos de relajación como musicoterapia, danzaterapia, cromoterapia (basada en los colores), aromaterapia, yoga, meditación y ejercicios de respiración controlada.
  • Asistir a la consulta médica para los controles de rutina.

Más información
www.colsanitas.com

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