Aditivos peligrosos: ¡Ojo a las etiquetas!

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Algunos ingredientes de las ‘papitas fritas’, las tortillas para wraps, cereales y gaseosas, alimentos con sabor y olor “adorables” para los niños, contienen aditivos que según la revista Shape, constituyen sustancias tóxicas para el organismo.

La publicación denunció, por medio de un artículo de la nutricionista Mira Carlton, la presencia de esas sustancias en varios alimentos que “por sospechosas y preocupantes razones” (tomado textualmente de la publicación) se han permitido utilizar en los Estados Unidos.

La doctora Carlton estudió varios de esos aditivos comestibles y describió sus hallazgos realizando un listado de los ingredientes contenidos en las ‘comidas peligrosas’.

Colorantes. Agentes utilizados para decorar pasteles, dulces, galletas, macarrones con queso y gaseosas especiales para el deleite de los niños, están hechos a base de alquitrán de hulla, usado para preservar los pisos y matar piojos. Se cree que causan hiperactividad.

Olestra. Al parecer merma las vitaminas solubles en grasa y los carotenos, robando nutrientes vitales. Muchos países lo prohibieron al ser detectado en las papas fritas libres de grasas fabricadas para la lonchera de los niños. Su nombre comercial es ‘Olean’ y sirve como sustituto de las grasas.

Aceite vegetal bromado. En cantidades elevadas se le vincula a problemas de tiroides, enfermedades autoinmunes, cáncer, defectos congénitos, problemas de crecimiento y esquizofrenia. El bromo es un químico venenoso y corrosivo, también conocido como BVO, actúa como emulsionante para evitar que los saborizantes de las bebidas floten. Se ha encontrado en bebidas deportivas y gaseosas de sabores cítricos.

Bromato de potasio. Contiene bromo y suele encontrarse en la masa para hacer rolls o wraps; en las etiquetas de los productos aparece como harina bromada. Se usa para lograr una consistencia más firme en los panes.

Azodicarbonamida. Es un químico que se utiliza en Estados Unidos para blanquear la harina. En otros países, como en Singapur, no solo está prohibido, sino que también hay una condena de 15 por su utilización. Está asociado con la aparición del asma y, curiosamente, es componente de algunos plásticos utilizados para fabricar las colchonetas de yoga o suelas de zapatillas. Su presencia se detectó en panes, comidas congeladas y mezclas envasadas para pastas.

BHA y BHT. Estos aditivos son derivados del petróleo y actúan como conservantes. El Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos reportó que el BHA puede ser cancerígeno. Se encuentran en cereales, paquetes de nueces, goma de mascar y mantequilla.

Hormonas sintéticas. RBGH y RBST son hormonas presentes en los productos lácteos. Se les inyectan a las vacas para potenciar la producción de leche; esta, a su vez, llega a su mesa cargada de IGF-1, factor de crecimiento de la insulina, vinculado con cáncer de mama, colon y próstata.

Arsénico. Aunque no lo crea este veneno está permitido para alimentar a los pollos con el fin de que “luzcan más rozagantes”, pese a que se le considera cancerígeno. El consejo es optar por el consumo de pollos orgánicos.

Plomo. De acuerdo con datos recopilados en el sitio de Discovery Fit & Health, el 85% de los jugos y las bebidas para niños, en Estados Unidos, contiene niveles peligrosos de plomo. Este interfiere resulta tóxico para los riñones, los intestinos, los huesos, el corazón y muchos otros órganos. En California, las bebidas llevan una advertencia al respecto. Lo recomendable es preparar los jugos en casa con frutas orgánicas y vegetales en cosecha.

Ftalatos. Otra variedad de hormonas sintéticas (aditivos) que se encuentra en las comidas enlatadas. Tanto en animales como en humanos se asocian con enfermedad endocrina, y daños neurológicos y reproductivos. Opte por menús caseros y saludables.

En conclusión

La investigación de la doctora Carlton sugiere a los consumidores “descartar inmediatamente” los productos en cuya etiqueta aparezcan algunos de estos adictivos.

Por su parte, en Colombia el médico toxicólogo Jairo Téllez asegura, como complemento a la investigación de la doctora Carlton, que el olor y sabor agradables de estas sustancias puede generar una adicción peligrosa. “Estas sustancias producen sensación de bienestar, disminuyen el apetito y provocan gusto”, explicó el especialista, quien agrega que es importante generar acciones conjuntas con las autoridades sanitarias para prohibir la inclusión en los productos de esos aditivos y educar a la población en la revisión de etiquetas.

Las autoridades sanitarias

Según datos recogidos por el Instituto Nacional de Vigilancia de medicamentos y Alimentos (Invima), cerca de 76 millones de casos de enfermedades transmitidas por alimentos (ETA) se presentan al año en Estados Unidos.

En Colombia, el promedio es de 9.000 casos al año. Virus, bacterias, parásitos, hongos y agentes químicos son los responsables de este tipo de enfermedades.

Aunque algunos de estos aditivos están prohibidos en Colombia, “los controles frente a la inocuidad de los productos y el estricto cumplimento de las normas sanitarias son las medidas estatales para controlar estos casos y la llegada al país de comestibles prohibidos en otros países”, explica Blanca Elvira Cajigas, directora del Invima.

Más información
www.shape.om
www.healthguidance.org
www.health.howstuffworks.com
www.invima.gov.co

 

 

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