3 mitos nutricionales para decirles adiós en el nuevo año

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Las festividades decembrinas y, en general, en cualquier época del año, son aptas para comer sano y rico sin temor a ganar unos kilos de más.

Según Samar Yorde, médica venezolana y especialista en salud pública, ningún alimento o bebida por sí solo causa un aumento de peso. La especialista asegura que para engordar 1 kilo de grasa es necesario acumular 7.000 calorías adicionales durante varias semanas.

“Algunas personas creen que comer de noche los hace engordar más que en otro momento del día o que los niños no deben consumir azúcar porque se vuelven hiperactivos. Esos mitos, que han circulado en el mundo son incorrectos”, confirma la especialista, quien sustenta su argumento en la investigación “Festive Medical Myths” de la Universidad de Indiana en Estados Unidos, publicada en la revista British Medical Journal, la cual comprobó la falta de evidencia científica detrás de las creencias más comunes asociadas con la temporada navideña.

Sin exagerar en la fiestas

Privarse de los manjares puestos en la mesa de Navidad y Año Nuevo forma parte de esos mitos de nutrición que se exageran durante la temporada. Saber qué tipo de alimentos consumir, su dosificación y combinación, desvirtúa esa famosa creencia que le ‘quita sabor’ a la celebración. Estos son los mitos en los que no hay que creer:

1. Mito: los carbohidratos causan sobrepeso

Los carbohidratos simples son una buena fuente de energía y se encuentran en forma natural en alimentos como las frutas, la leche y sus derivados, al igual que en azúcares procesados y refinados como los dulces, los almíbares y las bebidas gaseosas.

Por su parte, los carbohidratos complejos se encuentran en panes, cereales, vegetales ricos en almidón y, a diferencia de los azúcares simples, estos se descomponen de manera más lenta en el organismo permitiendo que el azúcar en la sangre aumente de manera gradual.

Teniendo en cuenta esta diferencia, lo importante es saber que los carbohidratos son sustancias orgánicas (vienen de la naturaleza) y están compuestos por carbono, hidrógeno y oxígeno, en combinación con moléculas de agua. Cuando se ingieren a partir de los alimentos se convierten en glucosa que al ser absorbida por el organismo se constituye en su principal fuente de energía. En condiciones normales, representan alrededor del 55% de las calorías totales diarias que se consumen.

“No hay alimentos buenos o malos, solamente dietas desbalanceadas. No hay que temerle a los carbohidratos. Sin embargo, al igual que los demás nutrientes, es fundamental consumirlos dentro de una alimentación equilibrada, siempre evitando los excesos en el consumo de proteínas y grasas”, explica la médica.

La solución

Para disminuir dicho consumo clórico mediante los carbohidratos las opciones son: el agua, y las bebidas y  alimentos bajos en calorías o sin calorías, endulzados con sustitutos de azúcar, alimentos que se constituyen en una magnífica alternativa para quienes no pueden prescindir de ese ‘dulce sabor’.

2.  Mito: comer de noche engorda

Lo que sucede con los alimentos altos en calorías que se ingieren en la noche es que mientras se duerme es poco probable que estas se puedan gastar a través de la actividad física o ejercicio. Todo exceso de calorías se acumula como grasa, la cual no es más que energía de reserva que no pudo ser utilizada por el organismo.

“Comer de noche no engorda más que comer en la hora de almuerzo. Una de las principales causas del aumento de peso es el desequilibrio calórico. Esto significa que el total de calorías consumidas es superior al total de calorías gastadas”, enfatiza la especialista.

Las calorías son proporcionadas por los siguientes nutrientes:

  • Proteínas: 4 Kcal/gramo.
  • Carbohidratos: 4 Kcal/gramo
  • Grasas: 9 Kcal /gramo

Las vitaminas, minerales, fibras y agua no proporcionan calorías y, por lo tanto, no influyen directamente en el peso.

La solución

Para mantener el equilibrio calórico la doctora Yorde recomienda:

  • Evitar el consumo excesivo de alimentos.
  • Mantener una dieta balanceada que comprenda todos los grupos de alimentos.
  • Conservar una adecuada hidratación.
  • Realizar actividad física de manera regular (mínimo 30 minutos, 5 veces a la semana).

3.  Mito: el azúcar hace a los niños hiperactivos

La investigación “Efectos de las dietas altas en sacarosa o aspartame en el comportamiento y el rendimiento cognitivo de los niños” de la revista The New England Journal of Medicine, evaluó los efectos del consumo de azúcar natural (sacarosa) y demostró que no hay evidencia científica que compruebe que consumir azúcar pueda hacer hiperactivo a un niño con estado de atención normal. Desvirtuando, de esta manera, el pensamiento de padres respecto a que el azúcar causa hiperactividad en sus hijos.

Y para terminar el año…

La experta concluye: “En estas festividades sí se puede comer sano y rico al mismo tiempo, siempre y cuando se eviten los excesos. Además, es importante recordar que los carbohidratos, entre ellos el azúcar, pueden estar presentes en una dieta balanceada. Lo esencial es mantener el equilibrio y realizar actividad física de forma regular para empezar el año nuevo de manera saludable”.

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